Visión de desarrollo: todos por igual

Editorial

editorial

 

Lic. Jesús Alberto Cano Vélez

Presidente del Consejo Editorial

 

        twitter.com/acanovelez

 

 

Hay soluciones, hay acuerdos, hay iniciativas, se han concretado importantes esfuerzos para crecer y ser mejores; en México siempre ha permanecido la prioridad del desarrollo nacional y ha prevalecido el interés por el bienestar colectivo en todas las regiones y en todas las localidades. En los cinco años de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el país ha enfrentado problemas económicos y financieros adversos, pero también se han ideado las respuestas más innovadoras para enfrentarlos y resolverlos.

Ante el desplome en los precios del petróleo y la volatilidad económica internacional, principalmente, el Gobierno Federal construyó –junto con relevantes actores políticos y sociales— las reformas estructurales con el único objetivo de consolidar el crecimiento y la estabilidad. Ahora, ante la incertidumbre generada alrededor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), estos últimos valores tienen el reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras.

Ahora, la reforma energética prevé inversiones de más de 200,000 millones de dólares; la reforma fiscal permitió que los ingresos tributarios pasaran de 8.3% a 13.2% del Producto Interno Bruto, reduciendo la dependencia petrolera en las finanzas públicas, y la reforma educativa garantiza equidad con maestros y alumnos mejor preparados.

También ha habido una inversión significativa en obras de infraestructura, carreteras y puertos, que fortalecen la competitividad nacional impactando positivamente las economías locales. Una visión de desarrollo que toca a los mexicanos, todos por igual.

Aquí es donde se inscriben los beneficios directos para la población, destacando la creación de 3.4 millones de empleos, una cifra no registrada en décadas, además de niveles de inflación controlados, que protegen el poder adquisitivo de la gente y amplían su progreso económico y social.

Estas acciones, junto con la modernización del acuerdo comercial con la Unión Europea y la Alianza del Pacífico, permiten a México reafirmar su potencial como país, elevar su competitividad y, lo más importante, tener una mejor perspectiva de futuro. Hay certezas, ni duda cabe.

Como certezas existen en la conducción de la política financiera del Estado de San Luis Potosí, donde José Luis Ugalde Montes, secretario de Finanzas, entrega buenas cuentas y notables resultados, haciendo de la disciplina y la transparencia méritos inherentes a la administración que encabeza el gobernador Juan Manuel Carreras López. En oportuna entrevista para nuestra Revista el reconocido funcionario destaca una importante disminución de la deuda pública, la reducción del gasto corriente en beneficio de la inversión social, así como una mayor recaudación de ingresos propios. Todos logros, que dan viabilidad a la gestión en el corto plazo y garantizan mayores oportunidades en el porvenir. El superávit histórico alcanzado por el gobierno potosino en los últimos dos años y medio es, en definitiva, producto del manejo responsable y eficiente de la hacienda estatal; es, además, una muestra de voluntad para construir día a día un gobierno de la mano con los ciudadanos.

Asimismo, publicamos en nuestras páginas un Reporte Especial sobre el “Índice de Transparencia del Gasto en Salud de las Entidades Federativas”, elaborado por nuestro equipo de especialistas, que en 2018 descubre otra vez la opacidad dominante en la aplicación de estos importantes recursos para el desarrollo social. Ante un ya injustificable escenario dominado por leyes que no se acatan, adquiere relevancia la posición lograda por Yucatán, Jalisco, Guanajuato y Puebla, los primeros lugares, demostrando así que para los gobernadores Rolando Zapata Bello, Aristóteles Sandoval Díaz, Miguel Márquez Márquez y José Antonio Gali Fayad, la rendición de cuentas como prioridad ha pasado de los discursos a los hechos.