Grandes desafíos en una nueva época

Editorial

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Lic. Jesús Alberto Cano Vélez

Presidente del Consejo Editorial

 

        twitter.com/acanovelez

 

 

El próximo año será de grandes desafíos en una época donde todos debemos participar en la construcción de un nuevo orden público.

El sostenido pronóstico de un panorama adverso para la economía mundial abre oportunidades aquí y conduce a una profunda reflexión sobre la gobernabilidad; sobre nuestras formas de organización, coordinación y colaboración entre los tres órdenes de gobierno. Para enfrentar los retos de 2019, este paso se presenta fundamental.

Hay que replantear la coordinación fiscal, buscar su renovación para fortalecer la relación entre la Federación, los Estados y los Municipios para maximizar los beneficios sociales para los mexicanos en todas las regiones.

Sin duda, en este momento, es muy importante incrementar los recursos públicos sin que esto signifique contratar más deuda; poner en marcha mecanismos innovadores que permitan captar más ingresos propios. También, hacer más eficiente el gasto público, que los proyectos sean socialmente rentables, que se invierta donde se necesita y cuando se requiera, trabajar con base en resultados para generar más oportunidades de bienestar, reproduciendo así un círculo virtuoso que pasa directamente por el fortalecimiento de las finanzas estatales y municipales.

Una renovada coordinación fiscal requeriría, sobre todo, el esfuerzo de Estados y Municipios para incrementar sus recursos propios y así responder a las exigencias de la sociedad, disminuyendo la alta dependencia de las Participaciones y Aportaciones Federales, que actualmente representa en promedio el 80% del total de sus ingresos.

Para alcanzar este objetivo, es importante que los gobiernos locales mantengan estrecha relación con la Federación, con respeto absoluto a responsabilidades y atribuciones, como lo han planteado las autoridades que gobernarán México a partir del primero de diciembre próximo. Una colaboración existente, actuante y presente que ahora necesita renovarse, para convertirse en soporte, pilar y sustento de los retos que imponen los tiempos por venir.

Otra tarea esencial es continuar la cabal aplicación de la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, que ha venido a poner orden y dar viabilidad a las administraciones locales. Hoy por hoy, con esta importante disposición, el Estado Mexicano tiene mejores instrumentos para asegurar finanzas públicas sanas en los tres órdenes de gobierno y, con ello, garantizar la estabilidad del país.

En esta línea, precisamente, se inscriben las políticas de fortalecimiento financiero que implementan con éxito en el Estado de México. Una estrategia de gobierno definida por la innovación y el compromiso: las finanzas públicas como palanca del bienestar ciudadano. En interesante plática con nuestra Revista , el gobernador Alfredo del Mazo Maza, asegura que impulsan un ejercicio de los recursos con mayor eficiencia, eficacia y racionalidad, atendiendo al principio de equilibrio presupuestal entre los ingresos y los egresos para lograr un balance sostenido. Habla de rendición de cuentas como la más alta prioridad, de austeridad como una práctica cotidiana, de mejora continua como un reto permanente, y de la mayor inversión social que alcanza a todos los mexiquenses por igual. Lo dicho en nuestras páginas refleja a un político de avanzada, líder de un gobierno moderno, que es un gobierno autosuficiente, eficiente y transparente.

Asimismo, publicamos un reporte de la Reunión de la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales, con los pormenores de la agenda que marcará el trabajo coordinado de los secretarios de Finanzas de las 32 Entidades Federativas del país. En este marco, destacan por su valía coyuntural las ponencias sustentadas por Carlos Mendoza Davis, Gobernador de Baja California Sur, y de David Colmenares Páramo, Auditor Superior de la Federación. Aquí mismo, Jorge Gallardo Casas, Secretario de Finanzas de Oaxaca, fue electo Coordinador Nacional; un merecido reconocimiento a la trayectoria del eficaz funcionario público.