Voluntad política, informar con claridad y oportunidad

Editorial

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Lic. Jesús Alberto Cano Vélez

Presidente del Consejo Editorial

 

        twitter.com/acanovelez

 

 

La transparencia, vista desde la perspectiva de la correcta aplicación de los recursos públicos, se ha convertido en la gran protagonista de nuestra actual vida política, social y económica. En los últimos años se han impulsado importantes esfuerzos institucionales para vigilar al máximo el uso de los presupuestos de la Federación, los Estados y los Municipios; además, como nunca antes son observadas y supervisadas las Cuentas de los tres órdenes de gobierno.

Destaco aquí, uno de esos importantes esfuerzos por su trascendencia. En esta administración federal se aprobó la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, que garantiza un uso responsable del endeudamiento público para convertirlo en verdadero instrumento para financiar el desarrollo regional. Sin duda, la configuración de este nuevo escenario es producto de acuerdos, pero también de exigencias y reclamos desde la sociedad civil a lo largo de todo el país. Una demanda ciudadana en toda la extensión del concepto.

Ahora existen mejores mecanismos de medición y control entre ingresos y gasto; nuevas obligaciones para la contratación de deuda; favorable participación de los Congresos locales; calificados esquemas de indicadores para identificar la viabilidad financiera local, y un conveniente funcionamiento del Registro Público Único de Deuda.

La transparencia es protagonista y así tendría que serlo. Todas las obligaciones financieras que contraten los entes públicos se deben publicar diariamente por internet y estar a disposición de los ciudadanos. Con esta decisión ha llegado una nueva época para mejorar la calidad del gasto, y para avanzar en el ejercicio eficiente, oportuno y transparente de los recursos públicos. Hemos dado un gran paso, aunque falta voluntad política.

Más transparencia significa menos corrupción y más confianza en las instituciones. Aunque debemos reconocer que todavía hace falta mucho camino por recorrer, los tres órdenes de gobierno deben asumir este compromiso como parte fundamental —y permanente— de su actuar diario.

Con esta visión, desde hace 16 años y adelantados a los tiempos, en egional construimos el “Índice de Transparencia y Disponibilidad de la Información Fiscal de las Entidades Federativas” que este 2018 deja valiosas lecturas y útiles lecciones: destaca primeramente la baja del promedio nacional por tercer año consecutivo, comprobando importantes atrasos y confirmando que, a pesar de los robustos marcos legales, todavía falta voluntad a los gobiernos estatales para informar a los ciudadanos con claridad y oportunidad. El indicador, descubre el principal reto en el corto plazo: incrementar la calidad de la información que las administraciones locales publican.

El interesante reporte que ofrecemos en nuestra Revista evidencia un mayor incumplimiento en los formatos sobre informes de seguimiento o de rendición de cuentas. También, revela que la entrada en vigor de la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios ha significado un desafío, pero igualmente exhibe las capacidades y limitaciones de los gobiernos estatales; confirma que la transparencia está relacionada estrechamente con la voluntad política, y aquí la decisión de los Gobernadores adquiere gran relevancia. Reitero: la actual crisis de credibilidad hacia las instituciones, deja de manifiesto que se requieren estrictas medidas de evaluación que superen las generalidades de las leyes y se revisen a profundidad los documentos elaborados por las autoridades locales.

Por eso, entre significativos avances e inaceptables rezagos, adquiere relevancia el trabajo realizado por los gobernadores Alfredo del Mazo Maza, del Estado de México; José Antonio Gali Fayad, de Puebla; Francisco Domínguez Servién, de Querétaro; Aristóteles Sandoval Díaz, de Jalisco, y Rolando Zapata Bello, de Yucatán, los primeros lugares nacionales, reconocidos líderes, que con acciones diarias de gobierno han demostrado que la transparencia ya ha transitado de los discursos a los hechos.